sábado, 20 de junio de 2009

Sin sorpresas está la candidatura de Carlos Gaviria en el Polo Democrático

Revista Cambio, Bogotá, junio 18 de 2009

Si en las elecciones de septiembre 27 todo sale como hasta el momento registra el sondeo de Opinómetro-Datexco contrado por CAMBIO, el ex magistrado y ex candidato presidencial Carlos Gaviria ganaría sin contratiempo y por amplia ventaja la candidatura única del Polo Democrático para las elecciones de 2010.

Con 66,1 por ciento de intención de voto, Gaviria prácticamente triplica al senador Gustavo Petro, que registra 27,5 por ciento, mientras que el tercer candidato, Edison Lucio Torres, no existe para los potenciales electores: 0,0 por ciento.

Los resultados del Opinómetro -hecho el martes 16 en 13 ciudades- estaban cantados y confirman el favoritismo de Gaviria, pero este no quiere cantar victoria. "Recibo los resultados como un dato muy positivo pero los tomo con mucha tranquilidad -le dijo el ex magistrado a CAMBIO-. No me puedo dormir en los laureles porque Gustavo Petro es un candidato muy trabajador, y eso hace que yo no tenga nada ganado todavía".

No obstante, Gaviria y los sectores que lo respaldan -los radicales del Moir y el PC y los pragmático-clientelistas- tienen más de un motivo para celebrar. En primer lugar, las encuestas les están dando la razón en el sentido de que las bases del partido quieren que el ex magistrado repita candidatura en 2010, pues no olvidan que obtuvo 2,6 millones de votos y convirtió al Polo en la segunda fuerza política.

En segundo lugar, la consulta gana legitimidad con la participación de Petro, pues no tendría presentación que un partido que se presenta como alternativa distinta a las tradicionales, hubiera tenido que cancelar la consulta por sustracción de materia.

Si la lucha interna que llevó a la salida de ’Lucho’ Garzón afectó los cimientos del Polo, cuyas mayorías se opusieron a alianzas con sectores independientes antes de la primera vuelta e insistieron en llevar candidato único para no perder identidad propia, la consulta para definir la candidatura oficial podría ser un escenario propicio para limar asperezas. Así ocurrió en las elecciones de 2006 cuando Gaviria le ganó a Antonio Navarro y este aceptó la derrota y se puso a discreción del candidato vencedor.

El problema es que en esta oportunidad las asperezas no son meros rasguños sino hondas heridas. El senador Petro ha hecho críticas muy fuertes al clientelismo que reina en la administración de Samuel Moreno y del que han echado mano para fortalecer la candidatura de Gaviria, y además cree que el Polo debe representar una izquierda de apertura y no dogmática y sectaria, y que debe a apostarle a una gran alianza que enfrente al candidato del uribismo, propuesta que rechazan las mayorías que quieren jugarse en la primera vuelta no importa el precio ni quiénes sean los contendores.

Pero en política no hay nada escrito y solo es cierto lo que ya pasó, el senador Petro, terminada la legislatura, tendrá un mes para dedicarse de tiempo completo a hacer más visible su candidatura y a recorrer el país explicando su propuesta de gobierno. Por su capacidad de trabajo y por la forma como expone sus ideas, la consulta del Polo, no importa que hoy los números no lo favorezcan, no va a ser propiamente una lucha de tigre con burro amarrado. Al fin y al cabo, son dos pesos pesados con amplio reconocimiento nacional, y suficiente bagaje intelectual para atraer votantes.

Gaviria tiene el aura del magistrado de la Corte Constitucional que estuvo detrás de fallos ultraliberales como el de la eutanasia y la dosis mínima, pero además el incuestionable mérito - y la enorme responsabilidad- de haber sido el candidato de izquierda con mayor votación en la historia, y de haber casi duplicado la votación del candidato liberal Horacio Serpa en las elecciones de 2006. Por su parte, Petro arranca la campaña con el respaldo que le da ser considerado uno de los mejores congresistas en los últimos años, de haber destapado la ’parapolítica’ en Sucre y de haber adelantado algunos de los más importantes debates de control político ejecutados por la oposición.

En la parte mecánica, la disputa se acentuará, sin duda, por el hecho de que el nuevo presidente del Polo, Jaime Dussán, quien debe garantizar equidad y transparencia, respalda abiertamente la candidatura de su antecesor.

En la consulta interna de 2006, el Polo Democrático sacó más de 1,2 millones de votos, la mitad de lo que alcanzó la consulta liberal. Ahora la meta es, por lo menos, lograr una cifra similar. Y aunque por ahora todo apunta al triunfo de Gaviria, lo cierto es que el reto para el que gane es armar una campaña de unidad para las presidenciales, pues repetir la hazaña de los 2,6 millones de votos no será nada fácil porque el partido ha perdido mucho sex appeal.

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